Santa Lucía La Reforma, Totonicapán 29 de julio 2008
El buen sabor de boca que todavía se goza después de la conferencia de prensa y el taller presencial en la Cabecera departamental de Totonicapán nos acompaña por los caminos de Santa Cruz del Quiché que es la ruta para llegar a Santa Lucía la Reforma.
El taller presencial cuenta con la participación de mujeres lideresas comunitarias, mujeres jóvenes, madres con niños a tuto, mujeres sabias, ancianas resguardadoras de historia, la historia de Santa Lucía. Con este público entonces se lleva a cabo la actividad.
Sonrisas tímidas se observan en el público mayoritariamente femenino. Comentan entre ellas de lo que ven, susurran mientras ven el video, la película les lleva a otro mundo completamente distinto del suyo. Les transporta al calor, a la selvática vegetación de Ixcán que se muestra frondosa; exuberante; la abundante agua de los ríos que se ven en el video es lejana para este “pueblo pobre”, en la pura sequedad, como recalca una madre joven, “aquí no hay agua”, “somos muy pobres” lo dice con énfasis.
El ver esta comunidad y oír a su gente, es otra experiencia para la alforja del equipo del contrato C2 que sigue adelante con su presentación en este municipio de las “Experiencias Exitosas”.
La dinámica acostumbrada, cosechar pensamientos es lo que vamos haciendo en esta gira:
- “me gusta que nos enseñen a hacer medicinas –dice una señora- porque aquí nadie sabe”, enseñar es la acción más requerida en la mayoría de presenciales.
- “Nuestra gente quiere aprender” podría ser una conclusión.
- La experiencia de Ixcán, presentada en el video es muy rica en paisajes, de gente organizada que goza y cosecha éxitos, fruto de mucho trabajo, sin duda y de muchos sacrificios y de una lucha contínua.
- Pero acá en Santa Lucía se percibe cierta nostalgia por lo lejano que podría estar todo lo que ven en el video: esa organización, pero a la vez esa riqueza de tierra, esa abundancia en recursos, esa posibilidad del con qué.
- “todo está bien –dicen- pero acá no tenemos ni zacate para nuestros cochitos (como se ve que lo distribuyen en la película), porque aquí no hay agua” “aquí no hay nada porque no hay agua”.
El agua es factor ajeno acá en la comunidad; hay mucha escasez, otra complicación para esta gente para poder salir adelante. Sumado a eso, factores como el analfabetismo, escasez de fuentes de trabajo, -según nos comentan-, hace complicado mantener un ambiente esperanzador.
- “la mujer siempre en la casa trabaja, pero no solo la casa necesita, también las mujeres necesitan capacitaciones para levantarse y ser mejores”.
Al redactar esto viene a la mente la escena del momento en que doña María Pu líder comunitaria de la Oficina de la Mujer. Se baja el perraje que trae a tuto[1] y al desatarlo deja ver lo que trae cargando. Es un libro, -ella forma parte de un programa de alfabetización-, ella está aprendiendo a leer y escribir así como todas las asistentes…
Esta actividad toma un rumbo particular porque ellas, este grupo están recibiendo alfabetización por medio de un contrato hermano de Proyecto Tinamit.
Nuestra presencia en esta localidad es testigo entonces del esfuerzo que hacen estas mujeres por sus familias, algunas trayendo con ellas a sus pequeños niños, algunas todavía les dan pecho.
Traen a cuestas el peso de la pobreza, pero traen a cuestas las esperanzas de que todo mejorará.
El contrato C2 finaliza con estas mujeres su trabajo por la subregión 3 de TINAMIT. No pudo haber ambiente mejor, la energía y ganas de trabajar mostrada por las mujeres de Santa Lucía la Reforma corrobora la importancia de brindar capacitaciones. El objetivo de Proyecto Tinamit acá se pone de manifiesto “el fortalecimiento de la sociedad civil” se está cumpliendo.
No nos queda entonces más que los agradecimientos; en primer lugar a la Licenciada Azucena Eiyade, y al Licenciado Juan Us y personal de la oficina de la Subregión de Sololá y Totonicapán que inyectaron más energía que la que institucionalmente podrían dar para llevar a cabo los talleres presenciales en esta región.
A cada institución que acogió como propia la actividad, por facilitar la convocatoria, por creer en la importancia de fortalecer a la guatemalteca y al guatemalteco, por ser depositarios de los materiales producidos, por acompañarnos, por apoyarnos en la traducción, por eso y por muchas otras cosas infinitas gracias.
[1] Costumbre de la mujer guatemalteca de cargar en la espalda a un niño con un rebozo o un rectángulo de manta.